miércoles, 27 de febrero de 2008

Sentimientos desencantados

Mónica Sabbatiello
Los últimos testimonios del desencuentro fueron unas uñas menguantes y amarillentas, sucias quizás, en indolente caída sobre una marchita alfombra.

Trac trac, latigueaba la tijera. Danza macabra sobre los retorcidos pies de un hombre impávido.
Ella se alejó hacia la ventana, imbuida de desprecio.
Pero aún aullaban los lobos en su carne. Por sus despojos. Reliquias de un choque de dos especies, de un copular sin tregua, de una piel antaño complacida.
Las uñas seguían el sendero del desdén. Cayendo.
Huellas estériles en la tarde rota.
El mundo familiar se desmoronaba, hermanando la profanación
Sin remedio.
Detrás de los cristales ella vio el solitario álamo movido por el viento.
Se iría mañana. Aún no sabía adónde. Pero se iría.

6 comentarios:

  1. Qué encanto poético tiene esa descripción. Conmueve, cala las ventanas propias y sus vidrios rotos.

    besotes admiradores
    musa

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  2. Me gusta la imagen de las uñas. Es muy adecuada para hablar de algo que está muerto ya. Qué peligro, las tijeras!

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  3. Esta bueno, es el tipo de poesia que se presta a varias interpretaciones. Personalmente las releo hasta que se me agotan las posibilidades. Vicios de cada uno, verdad?.

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  4. No hay nada más muerto que un amor roto,no hay mejor imagen que describa la miseria humana que un corte de uñas de pies(sobre todo sucias).. y no hay nada más lejos que aplazar la despedida a MAÑANA.
    Mónica, me ha encantado, enhorabuena.Suerte y un beso.

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  5. Enhorabuena, de lo mejor que te he leido. Me ha calado hasta los huesos el desencanto. Quizás por que todos nos sentimos identificados en algun momento de nuestra vida con momentos como este.Con unas o sin uñas.Espero impaciente tu próximo relato en este blogg.

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  6. mediterránea

    Siglos atrás esas uñas debieron ser parte de un cuerpo que llamaba y recibía. Las mismas uñas. El mismo cuerpo. Pero otras uñas y otro cuerpo. Conocerse requiere todo el tiempo. Desconocerse segundos. Y tristeza.

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