jueves 15 de marzo de 2012

Haciendo las maletas (VA)

Vicente Aparicio Bádenas (Foto: Elene Usdin)
Señor policía de aduanas, confieso que he pretendido entrar ilegalmente en el país dos chorizos, tres paquetes de jamón envasado al vacío y una lata de foie.
Ahora bien, la droga, señor policía, la droga, le aseguro que es de aquel maletón que ve usted allí en manos del distinguido señor del traje beige.
Esa bestia desalmada me ha violentado sin piedad en la bodega del avión, como podrá usted comprobar si se fija  –le ruego que con discreción- en estas desgarraduras.

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En esta casa somos tres. Yo, que soy la mediana, la gorda del todo a cien y el maletín Samsonite.
El pijo capullo siempre se lleva el maletín a sus viajes first class. Ella no sé qué es más, si cutre o tacaña: carne de chino. Así que yo trago polvo en el altillo, más sola que la una, asmática perdida.

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Yo pensaba que éramos felices. Comíamos pollo a la plancha, fregábamos los platos y visitábamos exposiciones de pintura contemporánea. 
Ya no solíamos follar, pero veíamos juntos televisión basura y fumábamos canutos en el sofá .
Entonces ella dijo: “Nene, bájame de ahí arriba la maleta”.
Y yo, que soy de verlas venir, me dije: “Laureano, tienes dos opciones”.
Como no quise complacerla, me fui a la cocina a por el cuchillo. Supongo que de lo demás, será mejor que nos ahorremos los detalles.
Ay.